Por: LAURA RIBES LEALIris es valenciana y tiene 22 años. Trabaja en el reparto de la serie con más éxito de la temporada, "Sin Tetas No Hay Paraíso". Tiene todo un reto por delante. La vida de Paula, su personaje, va a dar un giro rotundo tras su embarazo.
La serie empezó en enero de la mano de Grundy, la productora que disfrutaba de una audiencia extraordinaria con la serie de sobremesa que se veía en la mayoría de hogares españoles: "Yo soy Bea". El share conseguido con la nueva apuesta no ha decepcionado: llegaron al 30% en el último capítulo. Una campaña promocional basada en el morbo del protagonista, El Duque, y un guión que sabe manejar la intriga de un buen culebrón, han sido los artífices. Todo el equipo ha alucinado con la buena acogida que ha tenido la primera temporada. Y ya se está rodando la segunda. En septiembre volverá y, entonces, la historia se complica.
¿Cómo es esa chica que está detrás de la sensata Paula de "Sin Tetas"? ¿Cómo llegó hasta aquí?
Laura Ribes: Te acababas de licenciar cuando comenzaba el rodaje, ¿cómo fue el gran paso a la televisión?
Iris Lezcano: Bueno fue todo muy rápido. Hacía unos meses que había salido de la Escuela Superior de Arte Dramático de Valencia y aunque ya había hecho otras incursiones en la tele, no había estado en un proyecto tan estable y grande como éste.
L.R.: ¿Cuáles fueron tus pasos para llegar hasta aquí?
I.L.: Como se suele hacer en esto casos, pasé por una prueba. Mi agencia me avisó y me vine a Madrid. Volvía en el bus hacia Valencia con la sensación de siempre: nervios, esperanza... pero sobretodo pensando que si no había suerte, un casting más me aportaba experiencia. Pero gusté y me llamaron a los pocos días diciendo que el papel era mío. ¡Fue increíble! Todo: el saber que empezaba una serie, el trasladarme a Madrid...
L.R.: Esta vez el autobús sólo era de ida...
I.L.: Bueno, voy muy a menudo a Valencia, pero sí, ahora vivo en otra ciudad. Estoy aprendiendo mucho, conociendo cosas nuevas y, aunque a veces estoy un poco sola y echo de menos a mi gente, sé que esta oportunidad es para aprovecharla y eso me da fuerzas.
L.R.: ¿Qué habías hecho antes?
I.L.: Sobre todo teatro. Estuve en una escuela de teatro muchos años, y fue lo que me llevó a seguir estudiando y dedicándome profesionalmente a la interpretación. Varias obras, muestras y el café-teatro han marcado mi currículo. En la tele, he aparecido en series como Hospital Central, el Comisario o Maniàtics, en Canal 9. También interpreté a un personaje en una tv-movie: Síndrome laboral. Además, hasta hace poco trabajaba como presentadora de unos informativos juveniles por Internet.
L.R.: Es todo un reto trabajar con Grundy. ¿Suponía mucha presión ser una especie de relevo de Yo Soy Bea?
I.L.: Es un desafío estar trabajando aquí, pero el ambiente es muy bueno. Los productores están muy ilusionados, y Tele 5 también. Además, el formato de la serie es diferente, el tono muy distinto y Sin Tetas no es de emisión diaria, sino semanal y de noche, en prime-time.
L.R.: Hay un reparto con pocas estrellas. Pero trabajan contigo actores de la talla de Fernando Guillén Cuervo o la protagonista, Amaia Salamanca, que salía en la serie ‘SMS’ ¿Cómo es tu relación con ellos?
I.L.: Son geniales y en general muy humildes. Yo llegué cuando llevaban rodando un mes. A la chica que iba a hacer mi papel le surgió otro proyecto y cuando llegué era la nueva, todos se conocían. Pero me han acogido muy bien. Hemos hecho piña, sobre todo las chicas.
L.R.: Todas interpretáis a jóvenes prostitutas. ¿Os está resultando difícil poneros en el papel de mujeres con una vida tan complicada? ¿Tenéis escenas comprometidas?
I.L. Las más peliagudas no tienen sexo explícito, por si te refieres a eso. La carga emotiva y la dureza de la historia están en el guión y los personajes.
L.R.: ¿Cómo ves a Paula, tu personaje? ¿Qué ocurrirá ahora que espera un hijo de Jesús, que ha
sido asesinado? ¿Llevas bien "el embarazo"?I.L.: Paula es muy introvertida. Es una chica de barrio, con muchos problemas familiares y de relación con los demás. Es muy influenciable, pero a la vez, las heridas le han hecho fuerte. No puedo contarte mucho de lo que vendrá. Lo del bombo, muy surrealista, pero todo un desafío.
L.R.: ¿Cómo ha sido el meterte en la piel de un personaje así?
I.L.: No ha sido nada fácil. En mi primera escena tenía que romper a llorar y a veces hasta a los actores nos cuesta. Menos mal que existe el mentol. Aunque ese día costó muchísimo que funcionara. Y he descubierto que fue porque ¡mis lentillas hacían barrera! A partir de ahora, si necesito mentol, haré la escena a ciegas(ríe).
L.R.: ¿Te sientes identificada con Paula?
I.L.: Realmente somos muy distintas. Pero lo bonito de la interpretación es que indagas en personalidades muy diferentes a la tuya. Aunque tengo que decir que ya me giro por la calle cuando oigo el nombre de Paula. Como en los rodajes nos llaman por el nombre del personaje...
L.R..: ¿Ha sido un gran cambio pasar del teatro a la televisión o no se alejan tanto como creemos?
I.L.: Sí, sí se alejan. El proceso del actor en la tele es muy distinto. Los primeros días de rodaje pensé: “¿dónde está lo que sé?”. Pero el director de Casting, Carlos, me ayudó muchísimo. Y el actor que hacía de mi padre, Alfonso Torregosa, también. Es un apasionado de la profesión. Y tiene mucho talento. Estoy aprendiendo muchísimo tanto de él como del resto de compañeros.
L.R.: Ya se habla mucho de la versión colombiana. ¿Qué diferencias encuentras?
I.L.: En la serie que hacían en Colombia la protagonista se mueve por dinero. En nuestra versión lo que mueve personaje de Amaia Salamanca es el amor. Además, hay paralela una trama policial que en la anterior versión no existía.
L.R.: ¿Qué opinas del “fenómeno duque”?
I.L.: Es comprensible. Sólo hay que verlo (ríe). Y al margen del personaje, Miguel Ángel Silvestre es un encanto. La televisión y la publicidad, hacen todo lo demás.
L.R.: ¿Cómo vivisteis el preestreno del último capítulo, en la Gran Vía de Madrid?
I.L.:Era como un sueño. Como el rodaje de una secuencia más. Fue una sorpresa increíble el revuelo que se levantó. Muy gratificante.
L.R.: ¿Teatro, cine o televisión?
I.L.: El teatro es mi vida. La televisión, mi presente. Y ojala el cine sea el futuro.



